Diferencias entre diagnosticar y etiquetar

Actualizado: jun 3



Etiquetar o Diagnosticar


Etiquetar es un acto inadecuado ya que cataloga a un niño de forma fija y permanente. A menudo la etiqueta hace que el resto de personas estigmaticen el niñ@ o le miren condicionadas por esta misma valoración.


En cambio, diagnosticar es un acto positivo, porque permite conocer qué le pasa a un niñ@, y en consecuencia consensuar con la familia un plan terapéutico individualizado. Personalizar la atención es muy importante porque, a pesar de que algunos niños puedan compartir un mismo diagnóstico, cada niñ@ es único e irrepetible. Por ello, tenemos que personalizar los casos teniendo en cuenta el diagnóstico, pero también los valores y preferencias de cada niñ@ y familia.


¿Cómo viven el diagnostico las familias?


Desde nuestra experiencia, habiendo atendido a 12.000 familias, observamos dos tipos de reacciones ante un diagnóstico, y muy especialmente en relación a diagnósticos graves, como el TEA u otros trastornos del neurodesarrollo:


a. Podemos identificar un primer grupo de familias que se quedan muy bloqueadas emocionalmente, y tratan de contra argumentar el diagnóstico. En estos casos es importante acompañar a la familia, y poder darles tiempo para que puedan acostumbrarse progresivamente a las dificultades con las que se encuentra el niñ@. En este caso es importante acompañar emocionalmente las familias durante un tiempo.


b. Un segundo grupo de familias son las que, de alguna manera, las libera poner un nombre y apellido a la situación que estaban detectando que le pasaba a su hij@. En este caso muestran un agradecimiento hacia el diagnóstico, ya que ahora ya saben por qué su niñ@ se comportaba de una determinada manera. El hecho de poder razonar lo que le pasa a un niñ@, rebaja la angustia de las familias, porque sienten que, por fin, un profesional les ha escuchado y ha identificado lo que tanto les preocupaba.


Generalmente es más habitual encontrarse con la primera reacción, pero en EDAI también hemos observado esta segunda actuación.


En cualquier caso, sea cual sea la reacción de la familia, será crucial:


a. Acompañar a la familia. b. Trabajar con el entorno natural del niño: familia, escuela ... c. Realizar un diagnóstico precoz, ya que en la mayoría de casos este se concluye con mejores resultados. d. Trabajar de forma multidisciplinar y evaluar periódicamente los objetivos establecidos, debido a que los niños se encuentran en edad de crecimiento y, por tanto, los cambios suelen ser más importantes y más rápidos que en el caso de los adultos.


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